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El doloroso camino de la negligencia

De acuerdo al dictamen de acusación Fiscal, el joven Cristian Ernesto Granados Escoto, junto a sus padres se presentaron el 6 de octubre de 2014, al Hospital Nacional de San Vicente, aproximadamente a las 8:00 de la noche, porque adolecer de dolor en el corazón, fiebre alta, dolores en las manos, los pies y calambres.

Según la declaración de las víctimas, fueron atendidos desinteresadamente por el galeno Ramírez Martínez, quien, sin realizar ningún chequeo, y a súplica de los padres, le indicó al joven un electrocardiograma y un hemograma, para que los atendieran en consulta externa y sacaran cita. Además, le recetó acetaminofén y suero.

Dos días, después, el 8 de octubre, la víctima fue llevada otra vez al hospital por sus padres, porque los malestares se habían incrementado. En esta oportunidad fueron atendidos por el médico Pablo Antonio Romero Castro, quien afirmó, según la denuncia, y sin ordenar ningún examen, que los electrolitos se le habían bajado, y le diagnosticó Chinkungunya. Restándole dos ml. de Tiamina.

En la madrugada del 9 de octubre, los ofendidos regresan al nosocomio, por la gravedad de la salud de su hijo, y fueron atendidos hasta las 6:00 de la mañana, en el área de emergencia, una vez más por el médico Romero Castro, quien, según los padres, le manifestó al paciente, “vos crees que por estar haciendo así te voy a pasar rápido”.

Luego la víctima se desmayó, provocando que se cayera de la silla, y quedará a los pies del galeno. Los padres salieron en busca de una silla de ruedas y encontraron a su hijo, solo y convulsionando en el suelo, según el requerimiento fiscal.

Ese día fue enviado de emergencia al hospital Rosales de San Salvador, donde diagnosticaron estado de coma para el joven Granados Escoto, donde falleció por un paro cardíaco, provocado por la enfermedad Meningo-Encefalitis.

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